30 dic. 2011

Conciliacion familiar VS ¡búscate la vida!




Hablar de conciliar es fácil. De hecho, hablar es fácil.

Uno de los trabajos que tengo entre manos es formar un equipo eficaz y rentable, pero humano. Entre los seleccionadas hay una que es madre. En la entrevista defendió encarecidamente necesitar volver a ser ella, ser algo más que una madre. Y yo, me lo creí. Siempre siento compasión por las madres que no se pertenecen.

Como es madre, intentamos adjudicarle horarios que promuevan la bendita conciliación familiar. Por supuesto, como es madre, si hay a reforzar horarios no se le piden a ella. Como es madre, cada día y en sus horas de trabajo, tiene que hacer llamadas: al pediatra, la guarde, "la chica", etc etc etc. Durante esos ratos, los compañeros siguen trabajando y tendrán que trabajar más para suplir sus "ausencias" mentales. Como es madre, llega cansada porque no ha dormido bien. Como es madre, dice de sí misma que "cuando termino de trabajar yo sigo trabajando". Como es madre te aporrea la cabeza de buena mañana explicándote el tupper que ha preparado para sus hijos y marido, además de multitud de entresijos del misterio de la maternidad. Como es madre, sus compañeros rara vez pueden contar con su flexibilidad y disponibilidad y, sin embargo, ella siempre da por hecho la de ellos.   

Ser madre se convierte en una ventaja sobre sus compañeros. Los demás y las demás no madres ayudan a sostener esa conciliación de la que tan alegremente se habla, con una sobrecarga de trabajo y altas dosis de paciencia. Un polvo con sus parejas, un cine con amigos, una peli más soffing, un hermano o abuela enfermos, un rato de lectura y/u otros trabajos y proyectos paralelos nunca serán tan importantes como el hijo de la madre del cordero. 

Si no eres madre ¡no hay nada q conciliar! Importas un comino: tú no tienes una vida fuera del trabajo que merezca ser protegida. Tus asuntos son personales y, por supuesto, no deben afectar a tu rendimiento. Sin embargo, un hijo no es un asunto personal, es casi un asunto público. Es como si una madre hiciese el bien para todos a costa de mucho sacrificio y por eso… ¡se merece un premio! Un hijo es una causa mayor, todo lo demás no. Es como si de ellas dependiera el bienestar y el destino de la humanidad. Pero vale, sí, todo fenomenal. Y ¿qué pasa con los demás? ¿Qué pasa con los que hacemos otro tipo de sacrificios? Lo siento, pero esto suena más bíblico que público.


Debo, quiero ser "conciliadora", pero quiero serlo con todos. No quiero priorizar ninguna opción vital. No creo que la elección de ser madre esté por encima, ni sea más digna de ser protegida que la de aquellos que han tomado otras posiciones. Siento que seguimos anclados en patrones de un mundo viejo. Lo natural, lo normal, sigue siendo la pareja heterosexual con hijos. Esa es la opción vital por omisión. Los que van de modernos te dejan desmarcarte, pero... hey, ¡te estás desmarcando! Lo que en realidad te están diciendo es "yo necesito que seas raro para que yo sea moderno por ser tu amigo". Le pongas el barniz que le pongas lo normal sigue siendo lo normal. 

¡Todo este rollo de la conciliación no es progre! ¡Es carca!

LLego a dos conclusiones:

UNO. Cada elección excluye, naturalmente, otras elecciones. 
DOS. O intentamos que todos o… ninguno.

3 dic. 2011

Tabula rasa





A la gente nos gusta decir que creemos lo que, en realidad, fingimos.


Esta mañana he reptado como he podido al primer tugurio que he encontrado para  suministrarme mi dosis king size de cafeína antes de empezar otra interminable jornada de trabajo. Y he caído en una de esas cafeterías extrañas, pequeñas, siempre llenas, pero incómodas y anodinas. Llenas porque todos los que trabajan alrededor no encuentran ningún otro sitio abierto a esa hora, pero no porque les chifle el lugar.

El café empieza a hacer su efecto cuando entra al bar un tipo. El no repta, se desliza. Llega rápido a la barra y, con la misma rapidez, es atendido. No es especialmente guapo, ni grande, ni violento… simplemente, es de los de "porque puedo". Está tranquilo, seguro de sí mismo. Impecable, como recién hecho. Al lado, otro tipo tenso y gris. ¡También le ha costado bastante más pedir su café! La presencia del luminoso le incomoda, así que hace lo imposible por incomodarlo también a él, pero no consigue su objetivo.

Cuando el luminoso se va al baño, el gris suelta la siguiente perla "al final, todos cagamos por el culo". Por supuesto, lo hace en voz alta para ser escuchado. La versión más street del "todos somos iguales". Se me ocurren otras de estilo de "en camino largo, tanto anda el cojo como el sano", "como las piedras en el río, se encuentran los hombres en el camino" o "todos los ríos van al mar" o "arrieros somos y en el camino nos encontraremos". Siempre que escucho o pronuncio algo por el estilo siento compasión por nosotros, porque siempre hay algo en ese discurso o en quien lo dice que delata cierta impostura. Igual que en este encuentro luminoso vs gris, solemos pedir tabula rasa cuando nos sentimos en inferioridad de condiciones con respecto al otro u otros. Y eso es muy humano, pero no muy noble.

Salgo de la cafetería despejada y pensativa. La historia se me ha quedado en la cabeza. No puedo evitar detenerme en estos juegos a los que todos jugamos. Termino concluyendo que lo que de verdad está pasando es algo así como "recurro a algo más grande que tú y yo para salvar unas distancias que por mí mismo no soy capaz de salvar". 

  
Fingimos lo que somos, ¡seamos lo que fingimos!
         Calderón de la Barca







      
                     



20 nov. 2011

La vasectomía, un must have



Tengo entre manos el recorte de un periódico que un amigo guardó para mí pensando que podría interesarme. "Tengo 24 años y quiero ser estéril" como titular. Sí, definitivamente. Me interesa.La construcción de la masculinidad es retorcida, neurótica y exigente. No hay Barbie sin Ken.


La entradilla dice así: "Crece el número de jóvenes que piden ser vasectomizados antes de haber decidido si quieren ser padres algún día". ¿¿¿???. ¿Perdona?. Si no han pensado en ser estériles, ¿en qué han pensado? ¿En colocarse gratis? ¿En ser manoseados por enfermeras? ¡Esta fantasía es un clásico!.


Por lo que parece la cuestión preocupa a urólogos y otros especialistas vizcaínos que no dudan en pronunciarse lanzando, con afectuoso tono paternalista, perlas del estilo de "es un pesimismo global", "cierta inmadurez", "temor a no ser capaz de educar a un niño". Claro. Cuando una pareja con los dos miembros en paro tienen el 2 o 3 hijo es un motivo de alegría. Un joven que decide que quiere ser estéril... no sabe lo que hace.


Según los especialistas entrevistados en el artículo, los 70.000 hombres que eligen ser vasectomizados al año en España se van a arrepentir de la decisión tomada. ¡También se arrepienten millares de padres y madres!... pero eso es algo de lo que no se habla. Si los padres confesasen su arrepentimiento automáticamente se convertirían en monstruos irresponsables. Y por supuesto, cuando vas porque vas a ser padre nadie te dice: "¿ Está usted seguro de haber sopesado con detenimiento si quiere tener un hijo? ¿Está usted preparado para ser padre?".


Sin embargo, quien quiere escuchar otras voces, las encuentra. Así, Elisabeth Badinter en su libro "La mujer y la madre" recoge instructivas aproximaciones. Un sondeo realizado por Philosophie Magazine concluye que por norma general los padres no saben porqué tienen hijos. Del análisis de las respuestas extraídas concluyen que son pocas las parejas que se detienen a analizar las consecuencias de la decisión. Esto la gran mayoría de las veces se decide sin que la razón tenga nada que ver. 


Otra periodista, esta vez del Chicago Sun -Times y allá por los 70´, preguntó a sus lectores si repetirían la experiencia de ser padres. Según Ann Landers, el 70% de las personas le respondió que no. Leslie Lafayette, fundadora de Childfree repitió la experiencia. Entre un 45%-60% de los padres con los que se entrevisto le confesaron sentirse decepcionados, frustrados o arrepentidos.


El artículo que tengo entre manos termina diciendo: "No tenemos apoyo institucional para negarnos". ¡Menos mal!.

17 nov. 2011

In the mood for punk

¡MADRE MÍA!
+++++++++++


Contra la
  producción
...
 ¡seducción!

13 nov. 2011

La cintura, la orilla agitada del género



La cintura es, con mucho, la más conflictiva de las fronteras. Gramaticalmente, su lectura es la más elocuente. Lo que ocurre de cintura para abajo habla de todo lo que preferiríamos callar. 

Una apasionante observación lanzada por una perspicaz intérprete de los signos del vestir dice lo siguiente:  Los hombres tienden a uniformarse de cintura para abajo, tejano o similar en todas sus variantes, y expresará su identidad de cintura para arriba o en sus manos y pies. Es decir, se definirá por sus cualidades humanas y su capacidad de trabajo. Él se vestirá ajeno a los conflictos de género.

Las mujeres, sin embargo, mostrarán una mayor tendencia a uniformarse de cintura para arriba. Obviamente, la amplia oferta femenina en este sentido afecta a la heterogeneidad de este cliché. Sea como fuere, las mujeres sobre todo se definirán por aquello que elijan llevar de cintura para abajo. No es lo mismo llevar una falda midi que una minifalda. No es lo mismo un tejano tirado y cómodo que ya tiene 6 años que un minishort. En la construcción de su identidad y por ende, en el diseño de su apariencia, la mujer antes que nada se posiciona con respecto al género y al sexo. Ella ante todo es mujer. Y tiene que lidiar con eso. El traje de chaqueta con falda, no con pantalón, es uno de los ejemplos más expresivos. Por arriba, angulosa, masculina, profesional. Por abajo, redondita, femenina, incómoda.

A veces, las contradicciones vividas por las asignadas mujer tienen como resultado looks elocuentemente incongruentes. Por ejemplo, está aquella mujer vasca, en la treintena, que lleva uno de esos pantalones de algodón con el tiro caído, de influencia oriental y con tintes progres. La tensión entre su sentir aprendido durante años y lo que desearía sentir se manifiesta en que seguramente esta mujer llevará una camiseta de tirantes bastante escotada, de colores chillones y, muy probablemente, de Zara,  en lugar de algo amplio, fresco y neutro como cabría esperar. 

Y luego también están quienes, como yo, podemos llevar una falda sobre un pantalón o decidimos no llevar nada y salimos sólo con una camisa o jersey oversize.

8 nov. 2011

la SEGURIDAD social




Hace unos días acudí a un ambulatorio con un amigo con intención de pedir hora para realizarnos las pruebas de enfermedades de transmisión sexual. Ya imagináis que salí mosqueada. Sin embargo, el motivo de mi enfado ha ido variando. Me explico...

Para empezar, nos pidieron entrar por separado, cosa que me molestó y que, por supuesto, no nos dio la gana cumplir. Entramos juntos. ¿Por qué entrar separados?. Hubo quien me dijo, "hombre, quieren respetar tu intimidad". Mentira. No quieren respetar mi intimidad. Sólo son protocolos para mantener dentro lo vergonzoso, lo que les avergüenza a ellos no a mi, ni a mi amigo. Y lo dejan claro minutos después.

Todo un raudal de preguntas que no comprendo cae sobre nosotros: ¿tienes pareja? ¿mantienes relaciones heterosexuales u homosexuales? ¿te proteges cuando practicas sexo?. No entiendo para que sirven estas preguntas. ¿Qué pasa? ¿Si tengo pareja no me puedo contagiar?. Si, además, la pareja es heterosexual, ¿soy inmune?. ¿La pareja heterosexual sustituye a un condón?. Pronto y rápido, demasiado, el caballero que nos atiende, deduce que mi amigo, por ser homosexual, asume más riesgos que yo. Y ahí salto en cólera. No puedo aguantarme. ¿Por qué mi amigo asume más riesgos que yo?, le pregunto. "Hombre, la homosexualidad es más promiscua", responde el tipo y se queda tan ancho. Ahora entiendo porque la seguridad social se llama seguridad social. ¡No solo nos curan! ¡Nos protegen de los indeseables!. 


  
"Pero él le ha dicho que tiene pareja, ¿entonces?. Perdóneme, pero es que no lo entiendo. ¿De dónde deduce usted que él asuma más riesgos que yo?, ¿qué riesgos son los que él asume que yo no?". "Creo que me está malinterpretando, señorita.". Yo soy una señorita, no un marica.  "Ya sabe que los de su grupo duran menos, son menos estables. Y no lo digo yo. Lo dice todo el mundo.".  Casi me quedo sorda de golpe. "los de su grupo"... ¿qué grupo? ¿los gays tiene  una banda?. " Dígame, sigue sin responderme, ¿porque deduce que el asume más riesgos que yo?. Yo soy una golfa, infiel, me chifla el sexo y además, me encanta que me den por el culo". Ahora el que se queda sordo es él. 

Salimos indignados, obviamente. Pero, además, salí avergonzada y preocupada. Avergonzada de que me incluyan en su "grupo". Avergonzada de que mi amigo sea juzgado sin más penalización que mi enfado. Preocupada porque los prejuicios impedirán, ahora y en el futuro, que muchos sean buenos profesionales. Mosqueada porque ¡a este tipo le pagamos todos!.  

Hasta aquí mi primer enfado. Descomunal, pero simplista. Mi enfado en todo momento estuvo focalizado en mi amigo. Muy bien, genial, ¡qué enrollado soy!. Realmente, sinceramente, me enfada que esto ocurra. Sin embargo, he necesitado días para darme cuenta de que ambos recibimos el mismo golpe.En ningún momento pensé en el modo en que me afectaba a mí esa conversación.Y señores,¡Nos han robado el culo!. Lo importante no es con quién. Eso es colateral. Importa qué. Si te gusta que le presten atención a tu culo eres un desviado. Esto sólo se perdona cuando el "hombre" le da a la "mujer" y sólo disfruta él. En ese caso, lo llaman instinto. 

2 nov. 2011

Virginie, ¡quiero ser tu estilista!


Leo "Teoría King Kong" de Virginie Despentes. Brutalmente honesta, lúcida, punk. Fantástica.Salvo por una nimiedad. De hecho, con esto que voy a decir no pretendo sacarle punta al libro, sólo puedo fundirme en halagos. Más bien la utilizo a ella para hablar de algo a lo que le tengo ganas. 

Virginie, en un momento del libro, dice de sí misma que viste como un hombre, que ella no dedica tiempo a las cuestiones del adorno. Estupendo, todo bien. Cada uno le dedica tiempo a lo que le da la gana y no todas las batallas son las nuestras. Pero...

Parecer un "marimacho", como dirían muchos, puede parecer subversivo. Puede incluso serlo en algunos contextos, pero no es lo suficientemente radical y cae en contradicciones. De hecho, si nos fijamos bien veremos que cae en la trampa por partida doble.


Por un lado, huye del estereotipo femenino para caer en el masculino. No representan un hombre producido, estilizado, reinventado... El hombre que reproducen es el partner de la mujer de la que huyen. Sea como fuere, ambos salen de la misma fábrica. Representan ese hombre que no se adorna, que no lo necesita, que es así de natural... porque puede.

Por otro lado, sigue apegada a ciertos clichés femeninos. Perdona guapa pero, entre nosotras, la cami te marca las tetas (¡todas las camis lo hacen!), llevas tejanos y el pelo largo, suelto y alborotado. Vamos, hits de lo sexy!. En esta foto también llevas los labios pintados pero seguro que te obligaron por ser fotos promo. No pareces un tío sólo por no arreglarte.  Lo digo sin acritud. De hecho, aunque el estilismo me aburre soberanamente, a ti ¡me chiflaría hacerte uno!. Para que parezcas TAN como pareces.

Lo verdaderamente subversivo no es invertir los géneros. Eso, en el caso de las "mujeres", está superado. No desestabiliza. El que mira descodifica ese look, sabe qué hacer con él, sabe en qué cajón y bajo qué etiqueta tiene que ponerte. El discurso está tan manido que no causa ningún efecto. En el caso de los hombres es distinto. Un "hombre" con tacones aún es subversivo. Y excitante.
  
Sea como fuere, lo que de verdad desestabiliza, el verdadero cortocircuito lo provoca  el look que no sabes clasificar, que desconcierta, que no entiendes, donde se mezclan símbolos y mensajes antagónicos. Es muy divertido comprobar que las personas no sabemos cómo comportarnos ante alguien cuyo look nos deja fuera de juego. Algo muy de base se desmonta. 

Nuestro aspecto es una de las armas de representación de nuevos códigos más inevitable, y en consecuencia, poderosa que hay. El resto de nuestras producciones son evitables; si no quieren no te leen, si no quieren no ven la peli o el docu, si no quieren pasan de ese nuevo libro. Pero si sales a la calle y caminas entre la gente, en ese momento eres ineludible. 

Vestirse es una acción política. Y como tal debe entenderse. 

¡Una chica lista como tu no debería descartar esta herramienta!.

Y ahora, sí. Gracias Virginie.

31 oct. 2011

Un feliz acontecimiento

                            *Elene usdin


He recibido un mail de alguien que no me ha escrito nunca. Me sorprendo al recibirlo. No recordaba haber intercambiado ningún mail con ella. Pronto me doy cuenta de que se trata del típico mail genérico. La remitente no ha filtrado a la gente con la que ya no tiene ninguna relación, como yo. Por si acaso, prosigo.

"QUERIDOS AMIGOS... QUERÍA ANUNCIAROS QUE ESTAMOS ENCANTADOS CON NUESTRA NUEVA CONDICIÓN DE PADRES".  Ya estamos. Otra. En fin, era de esperar. Ahora como a principios de los 90, la crisis despierta el instinto maternal. Puedo entenderlo. Debe ser más reconfortante que un mal trabajo con un mal sueldo y un cliente peor!. 

La remitente sólo necesita dos líneas más para entrar en materia y compartir  con sus amigos y los que no son tan amigos, la intensidad y la belleza del parto. Ella muy progre, decide junto a su "compañero" tenerlo en la intimidad, muy setentas. En la intimidad... de su mailing. Y lo hacen con un matrón!. ¡Esto me ha chiflado!. ¡Es el colmo de lo "guay"!. Nótese que ella decide llamarlo matrón y no comadrón. Jo! y luego dicen que los de mi "condición" somos snob!. 

Sigo. "HABITACIÓN CON VELAS, MUSIQUITA, BAÑERA, PELOTA DE PILATES, MOVIMIENTO EXTERIOR E INTERIOR ". ¿Se supone que tengo que saber qué mierda es eso de pelota de pilates, movimiento exterior e interior"?. Ni idea. Yo cuando estoy en una bañera con musiquita y velas prefiero otro tipo de pelotas. Avanzo y lamento leer que el idealizado parto termina en cesárea, en un hospital y rodeada de tecnología. ¡ qué desilusión!. ¿O la desilusión hubiese sido no poder practicarla y que el parto terminase peor?. También adjunta fotos de la criatura.

A mi me parece fantástico que surjan este tipo de propuestas. Siempre es estupendo que la gente haga las cosas como le place hacerlas y no movidos por la normativa. Y además, soy muy partidaria de la liturgia o de la fantasía, cada uno lo que prefiera. Pero, pero, pero...postureos no. Imposturas no. Basta.

UNO. Ser madre es genial. Y no serlo, también. 
DOS.Tener un hijo es algo a celebrar. También lo es romper viejos patrones.
TRES. Tu tienes deudas con tu madre feminista. Yo con mi padre existencialista.
CUATRO. Montarte una perfomance naturalista no es lo mismo que serlo y por eso mismo, tiene el mismo valor que cualquier otro tipo de puesta en escena.   
CINCO. último e importante: ¡Comparte tu vida con aquellos cuya vida te interesa!. 

27 oct. 2011

Estética vaginal


Acabo de leer que en EEUU la cirugía estética vaginal es lo más ahora. Por lo que dicen, Playboy es uno de los culpables de que las mujeres quieran unos labios gruesos y redonditos. Arriba y abajo. 

Siento curiosidad. Tecleo.¡Ahí están!. Millones de links de millones de centros de cirugía que lo ofrecen. No puedo evitar pinchar donde dice "rejuvenecimiento vaginal". Una web rosa, con flores y una tipografía muy de chicas, publicita sus procedimientos estéticos. Algunos quirúrgicos, otros no. Una en particular, lo confieso, me provoca una carcajada. Lo último: G-shot o lo que es lo mismo, ¡la ampliación del punto G!. El tantra propone lo mismo, pero a los occidentales pensar en nosotros como un cuerpo susceptible de ser excitado de pies a cabeza, y no sólo nuestros genitales, nos hace entrar en estado de pánico. Nosotros somos de los que necesitamos concretar. Así que, aceptamos que el núcleo de nuestro placer sea ¡un punto!.¡Con razón necesitamos después hacer ampliaciones!.

Por último, todos ellos afirman que estos tratamientos mejorarán mi aspecto y autoestima. Por supuesto, todo ello se "aconseja" en caso, de tener "problemas". Pero si pagas, te lo hacen. 

Este tipo de procedimientos no necesitan de la aprobación del Estado porque no contradices la naturaleza, no pretendes ser mujer siendo hombre o viceversa, sólo mejoras lo que te dio. 

Pero, ¿a quién no contradigo? ¿a la naturaleza? ¿al Estado?. Estoy replicando a la naturaleza. Modifico lo que me es dado naturalmente a través de la tecnología. Lo que no desdigo es lo que el Estado espera de mí: que sea mujer y si puede ser, deseable. Que no deseante. Sino también recetarían testorena o algún otro tipo de subidón a las mujeres que toman la píldora y se quedan sin libido. Y no lo hacen. Sin embargo, lo que sí contienen es algo que provoca un sangrado fake. ¡ Que parezca que seguimos siendo las mismas!. 

Pero, vamos a ver, ¿ A ti quién te ha dicho que tu cuerpo es tuyo?.

  
The fashion body. SHOWstudio

18 oct. 2011

Ritual dominical



Me despiertan rodando algo de un lado al otro en el piso de arriba. aún en sueños me imagino que es una cabeza. sonrío. mis vecinos son una pareja heterosexual con hijos. Gemelos. De repente, imaginarlos rodando una cabeza me hace mucha gracia. " es domingo" pienso. Sólo los escucho los domingos. Ellos están en casa y yo, también. No quiero ponerme de mal humor así que prefiero levantarme. Dentro de un rato la cabeza rodante no tendrá ninguna gracia!. 


En el cielo de octubre, sol de agosto. No hay ritual más placentero que ese momento dominical. Gafas de sol, lectura, café y nicotina!. Salgo de casa feliz. Desde que los fumadores no podemos disfrutar del cigarrito dentro de los bares han habilitado millares de terrazas y mesas destinados a ese uso. Aquí que habitualmente hace frío este tipo de espacios no abundaban. 


Cúal es mi sorpresa al descubrir que el espacio de los fumadores ha sido ocupado de nuevo, por los No fumadores!. claro, yo lo entiendo. Hace solete y es un planazo estar comiendo unos calamares y una birra mientras los niños corren libremente!. Los que querían estar dentro sin ser apestados ahora quieren estar fuera también!. Pero entonces... ¿dónde me tengo que ir yo?. La temporada de verano ha terminado!. Esas terrazas continúan ahí porque se supone que gente como yo no podemos molestar a los no fumadores. Me pregunto cual es el respeto de los no fumadores hacia nosotros. 


Una vez más, hay ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. 


Mi ritual dominical se ha convertido en la búsqueda de un sitio para mí. 


Termino con una café en un vaso de plástico sentada en un banco arrinconado.  


(photos): 940302.