13 nov. 2011

La cintura, la orilla agitada del género



La cintura es, con mucho, la más conflictiva de las fronteras. Gramaticalmente, su lectura es la más elocuente. Lo que ocurre de cintura para abajo habla de todo lo que preferiríamos callar. 

Una apasionante observación lanzada por una perspicaz intérprete de los signos del vestir dice lo siguiente:  Los hombres tienden a uniformarse de cintura para abajo, tejano o similar en todas sus variantes, y expresará su identidad de cintura para arriba o en sus manos y pies. Es decir, se definirá por sus cualidades humanas y su capacidad de trabajo. Él se vestirá ajeno a los conflictos de género.

Las mujeres, sin embargo, mostrarán una mayor tendencia a uniformarse de cintura para arriba. Obviamente, la amplia oferta femenina en este sentido afecta a la heterogeneidad de este cliché. Sea como fuere, las mujeres sobre todo se definirán por aquello que elijan llevar de cintura para abajo. No es lo mismo llevar una falda midi que una minifalda. No es lo mismo un tejano tirado y cómodo que ya tiene 6 años que un minishort. En la construcción de su identidad y por ende, en el diseño de su apariencia, la mujer antes que nada se posiciona con respecto al género y al sexo. Ella ante todo es mujer. Y tiene que lidiar con eso. El traje de chaqueta con falda, no con pantalón, es uno de los ejemplos más expresivos. Por arriba, angulosa, masculina, profesional. Por abajo, redondita, femenina, incómoda.

A veces, las contradicciones vividas por las asignadas mujer tienen como resultado looks elocuentemente incongruentes. Por ejemplo, está aquella mujer vasca, en la treintena, que lleva uno de esos pantalones de algodón con el tiro caído, de influencia oriental y con tintes progres. La tensión entre su sentir aprendido durante años y lo que desearía sentir se manifiesta en que seguramente esta mujer llevará una camiseta de tirantes bastante escotada, de colores chillones y, muy probablemente, de Zara,  en lugar de algo amplio, fresco y neutro como cabría esperar. 

Y luego también están quienes, como yo, podemos llevar una falda sobre un pantalón o decidimos no llevar nada y salimos sólo con una camisa o jersey oversize.