3 dic. 2011

Tabula rasa





A la gente nos gusta decir que creemos lo que, en realidad, fingimos.


Esta mañana he reptado como he podido al primer tugurio que he encontrado para  suministrarme mi dosis king size de cafeína antes de empezar otra interminable jornada de trabajo. Y he caído en una de esas cafeterías extrañas, pequeñas, siempre llenas, pero incómodas y anodinas. Llenas porque todos los que trabajan alrededor no encuentran ningún otro sitio abierto a esa hora, pero no porque les chifle el lugar.

El café empieza a hacer su efecto cuando entra al bar un tipo. El no repta, se desliza. Llega rápido a la barra y, con la misma rapidez, es atendido. No es especialmente guapo, ni grande, ni violento… simplemente, es de los de "porque puedo". Está tranquilo, seguro de sí mismo. Impecable, como recién hecho. Al lado, otro tipo tenso y gris. ¡También le ha costado bastante más pedir su café! La presencia del luminoso le incomoda, así que hace lo imposible por incomodarlo también a él, pero no consigue su objetivo.

Cuando el luminoso se va al baño, el gris suelta la siguiente perla "al final, todos cagamos por el culo". Por supuesto, lo hace en voz alta para ser escuchado. La versión más street del "todos somos iguales". Se me ocurren otras de estilo de "en camino largo, tanto anda el cojo como el sano", "como las piedras en el río, se encuentran los hombres en el camino" o "todos los ríos van al mar" o "arrieros somos y en el camino nos encontraremos". Siempre que escucho o pronuncio algo por el estilo siento compasión por nosotros, porque siempre hay algo en ese discurso o en quien lo dice que delata cierta impostura. Igual que en este encuentro luminoso vs gris, solemos pedir tabula rasa cuando nos sentimos en inferioridad de condiciones con respecto al otro u otros. Y eso es muy humano, pero no muy noble.

Salgo de la cafetería despejada y pensativa. La historia se me ha quedado en la cabeza. No puedo evitar detenerme en estos juegos a los que todos jugamos. Termino concluyendo que lo que de verdad está pasando es algo así como "recurro a algo más grande que tú y yo para salvar unas distancias que por mí mismo no soy capaz de salvar". 

  
Fingimos lo que somos, ¡seamos lo que fingimos!
         Calderón de la Barca