29 mar. 2012

Zombies




Cuando por las mañanas bajo del metro, subo las escaleras y llego a la barricada de 7 puertas de salida, a esas horas concurridas de gente, siempre tengo la misma sensación: siento que al otro lado de las puertas está Gattaca. Todos en silencio, como zombies, de uno a uno, cruzamos obedientes... al otro lado. 

Hoy camino distraída, teléfono en mano, repasando la agenda del día cuando salta un whatsapp. La hermana de una buena amiga me invita a su despedida de soltera. Cerrar. Demasiado temprano para atender a esto.

No entiendo que tipo de celebración es una despedida de soltera/o. El amor, el compromiso, la fidelidad y todo lo demás lo celebras el día que te casas. En teoría. Sin embargo, el día de la despedida es efectivamente, una despedida... pero ¿de qué te despides cuando te casas? 

Un despedida es como el atracón previo a la dieta. Se bebe hasta morir como si una vez casado, no pudieses correrte una juerga nunca más. Se comen gominolas con forma de pene porque son las últimas que se comerá tu amig# en adelante. A veces, también se ponen en la cabeza. ¿Qué simboliza? ¿Qué a a partir de ahora sólo podrás pensar en ellas? Se alquilan strippers y/o prostitut#s. Debe ser que cuando te casas sólo procreas, no te recreas. También está muy de moda escapar de la ciudad en la que vive uno, para poder liarla a gusto. Y por lo que leo en diversas webs destinadas a dar consejos o ideas para preparar una buena despedida (alucino con todas las que hay...) se preparan cenas y cóctels especiales, afrodisíacos, se alquilan limusinas, sesiones de belleza para chicas que incluyen pedicuras, manicuras y masajes relajantes. Para ellos, se organizan deportes de aventura. Los hits de las despedidas temáticas son las bacanales romanas, las medievales y las de los 80. Y por supuesto, en las despedidas, las chicas con las chicas y los chicos con los chicos. Amigos en general, no vale. Sólo las parejas que, celosas, disfrazadas de modernas, celebran despedidas conjuntas. Esta tipología es la que más gracia me hace: la de aquellos que hacen malabarismos para convertir las celebraciones tradicionales en algo diferente a lo que en realidad son.

¡Parece que el mundo del placer o la diversión se acaba cuando uno se casa! Si los que se casan suscriben estas renuncias, ¿qué estamos celebrando? Y si no las suscriben, ¿por qué las celebran? ¿Por qué las celebraciones tradicionales, las que se presuponen o las que se hacen por inercia, son más importantes e ineludibles que las personales, sin duda alguna, muchos más sinceras?

De hecho, acabo de decidir que no voy a la despida y que no voy a mentir. 

Iré a la boda.